Séraj, hija de Asher

Séraj, hija de Asher, aparece mencionada de paso en el relato de la parashá de esta semana, en Gén. 46:17, como parte del recuento de los israelitas que descendieron a Egipto. Al parecer solamente un nombre más, intrascendente. 

Sin embargo, las tradiciones midráshicas nos regalan muchos relatos que hace de esta mujer una de las grandes heroínas de la historia bíblica. 

Su historia está entrelazada con la historia de la migración a Egipto y la esclavitud, y con la redención y el regreso a Erez Israel.

Vivió hasta una edad extremadamente avanzada y, fue bendecida con mucha sabiduría y conocimiento terrenales, que utilizó para ayudar al pueblo de Israel cuando lo necesitaba, incluso durante la época de los rabinos. 

El midrash nos cuenta que Séraj era una mujer muy bella y sabia. Se dice que cuando Yosef envió a sus hermanos a Canaán para traer a su padre Yaakov a Egipto, les pidió que no lo alarmaran para que la noticia no lo afectara demasiado, debido a su avanzada edad.

¿Pero cómo podrían hacerlo? Antes de llegar a la tienda de Yaakov, los hermanos llamaron a Séraj y le pidieron que se sentara delante de abuelo y tocara la lira para él y, mientras lo hacía, le contara la noticia. 

Séraj tocó una hermosa melodía y cantó suavemente: “Yosef, mi tío, no murió, vive y gobierna toda la tierra de Egipto”. 

Ella tocó y cantó así para Jacob varias veces, y él quedó complacido con lo que escuchó.

La alegría llenó su corazón y sintió que había verdad en sus palabras, por lo que le pidió:

“Continúa tocando para mí, porque me has animado con todo lo que dijiste”.

Mientras hablaba con ella, sus hijos se acercaron a él con caballos, carros y vestiduras reales, con esclavos corriendo delante de ellos y le dijeron: “Traemos buenas nuevas, porque Yosef aún vive y gobierna toda la tierra de Egipto. .”

Cuando Yaakov vio todo lo que Yosef había enviado, estaba muy feliz y decidió ir a verlo personalmente. Entonces bendijo a su nieta diciéndole: “Hija mía, porque reviviste mi espíritu, la muerte nunca te gobernará.” 

También se dice que Séraj jugó un papel muy importante al identificar a Moshé como el redentor que liberaría a los israelitas de Egipto, ya  que el secreto de la redención le fue entregado a Abraham, quien lo transmitió a Yitzjak, éste se lo trasmitió a Yaakov y Yaakov a Yosef.

Yosef transmitió el secreto de la redención a sus hermanos, diciéndoles (Gén. 50:25): “Cuando D-s se haya fijado en ti (pakod yifkod), sacarás mis huesos de aquí” y Asher se lo pasó a su hija Séraj.

Cuando Moisés y Aarón fueron a ver a los ancianos israelitas y realizaron milagros delante de ellos, los ancianos buscaron a Séraj y le dijeron: “Cierto hombre ha venido y ha realizado muchas maravillas”.

Ella respondió: “No hay motivo para creerle” (es decir, él no es el libertador).

Entonces le dijeron: “Él también dijo: ‘Cuando D-s se haya fijado en ti’ (pakod yifkod)”.

Ella respondió: “Este es el hombre que redimirá a Israel de Egipto, porque oí de mi padre ‘Él se dará cuenta’ (pakod yifkod)”. 

También, se cuenta que Séraj ayudó a Moisés a cumplir el juramento hecho a Yosef de llevar sus huesos a la tierra prometida.

Todos los israelitas estaban preparándose para salir de Egipto, y Moshé fue el único que recordó la antigua promesa.

Entonces buscó su ataúd por toda la tierra de Egipto pero no pudo localizarlo.

Finalmente, le preguntó a Séraj “¿Sabes dónde está enterrado Yosef?” y ella lo llevó a un lugar específico de la ribera del Nilo y le señaló diciendo:  “Lo pusieron aquí. Los egipcios le hicieron un ataúd de metal y lo hundieron en el Nilo para que sus aguas fueran bendecidas”. 

Entonces Moshé gritó: “Yosef, Yosef, ha llegado el tiempo del juramento que D-s hizo a nuestro padre Abraham, de que redimirá a sus hijos.

Dad honor al Señor, D-s de Israel, y no demores la redención, porque nosotros nos retrasamos por tu causa.

Si te muestras, te llevaremos; y si no, entonces quedamos libres de tu juramento, saldremos de Egipto y te dejaremos aquí”.

Y cuenta la historia que el ataúd de Yosef inmediatamente salió a la superficie y Moshé lo tomó 

Séraj no sólo estuvo entre los que llegaron a Egipto y entre los que lo abandonaron, sino que también entró en Erez Israel.

Se habla de que estaba viva en la época del rey David  y hay una tradición que declara que Séraj nunca murió, sino que fue una de los que entraron sin morir al Jardín del Edén, como Enoc, Elías, etc.

Hoy pido que nuestros actos puedan causar un impacto tan profundo en la vida de quienes nos rodean, para que al igual que Séraj, aunque nuestros nombres no se mencionen en los libros de historia oficiales, se recuerden y permanezcan vibrantes, sirviendo de inspiración a las generaciones venideras. 


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