La voz de la rana

¿A cuántos de ustedes les gustan las ranas? Probablemente te estremezcas con la simple idea de tener una rana saltando frente a ti, no importa si es chiquita o grande. Hay ranas de todos los tamaños y colores; es más, existen 4,740 especies diferentes de ellas, de las cuales, 174 viven aquí en Costa Rica!

Las ranas son anfibios, lo que significa que pasan parte de su vida en el agua y otra parte en la tierra. A diferencia de otros animales, no solamente respiran por sus pulmones, sino que su piel es parte del proceso de respiración y sirve como forma de absorber el agua. ¡Ah! y antes que decidas correr a convertirlas en tus mascotas, quiero recordarte que aunque parecen dulces y frágiles, todos los anfibios son carnívoros y muchos de ellos son venenosos. 

Vaerá, la porción de la Torá de esta semana, nos lleva a un viaje por Egipto, donde Moshé está intentando, sin ninguna suerte, convencer a Faraón para que deje ir a los Hebreos. Leemos todos los detalles acerca de las primeras siete plagas: sangre, ranas, piojos bestias salvajes, enfermedad del ganado, forúnculos y granizo. 

Este año, el texto en el que D-s le anuncia a Faraón la segunda plaga, me intrigó y tuve que detenerme a estudiarlo cuidadosamente. Leemos: 

Envía a mi  pueblo para que me sirva. Pero si te niegas a enviarlos, he aquí que golpearé todas tus fronteras con ranas. Pululará el Río de ranas y subirán y entrarán a tu palacio y a tu recámara y a tu lecho y a las casas de tus siervos y de tu pueblo, a tus hornos y a tus recipientes de amasar. Y en ti y en tu pueblo y en todos tus sirvientes treparán las ranas.” 
– Shemot 7:26-29

¡Este texto nos describe una imagen digna de una película terrorífica de ciencia ficción! Imagínate que estás durmiendo y de repente, sientes unos saltitos ahí, debajo de tus sábanas… Or Hajaim en su comentario a este texto nos indica: 
“La plaga de las ranas contenía dos elementos. 
1) Estaba acompañada de un ruido sobrecogedor causado por todas esas ranas;
2) Las ranas invadieron las entrañas de la gente.” 
Ouch!

Y el Midrash Sefer HaYashar, en relación con el mismo tema dice: 
“Y el Señor envió de nuevo y causó que todas las aguas produjeran ranas, para que las ranas llegaran a las casas de los egipcios, y cuando los egipcios tomaban el agua, sus estómagos se llenaban con… ranas, y estas saltaban dentro de ellos como si estuvieran en el río… Y toda el agua que usaban para cocinar y para beber se convertía en ranas y cuando se acostaban en sus camas, salían ranas a través del sudor de sus cuerpos.”

Esta plaga no solo era muy desagradable, sino que era extremadamente ruidosa. Es más, esta es la única de las diez plagas que incluye sonido. El Midrash Tanhuma nos dice que: “El sonido de las ranas era más molesto que la plaga. Estas entraban en sus cuerpos y clamaban desde adentro de ellos.”

Pero ¿qué significa realmente todo esto? Literal o figurativamente, ¿cuál es el mensaje que la Torá quiere darnos?

Los sabios explican que las ranas representan a B’nei Israel. ¿Cómo? La semana pasada leímos que D-s le dijo a Moshé que había escuchado el clamor de la gente suplicando ayuda, y hoy tenemos a las ranas clamando desde dentro del cuerpo de los egipcios. La clave para entender este pasaje está en el sonido, en la posibilidad de expresar angustia .

Durante su estadía en Egipto, B’nei Israel se acostumbró a la vida ahí. Poco a poco, los egipcios los fueron maltratando cada día más y ellos, como muchos de nosotros hacemos en nuestro tiempo, aprendieron a no quejarse. Se acostumbraron a aceptarlo todo, se olvidaron de clamar, hasta que no pudieron tolerarlo más pues su dolor era insoportable. Cuando Moshé llegó, se convirtió en su voz, pero aún, la masa del pueblo, atado a sus propias costumbres y mentalidad de esclavitud, permanecía silencioso.

Obviamente, los egipcios estaban sordos a sus necesidades, a su angustia. Entonces llegaron las ranas, con su croar, asegurándose que toda la población egipcia se sensibilizara ante el maltrato que estaban inflinginendo a B’nei Israel. Además, su sonido sirvió como detonante para que B’nei Israel encontrara su propio poder de expresión. 

La voz de la rana era el clamor a D-s. No solamente era ruidosa, sino constante. Para B’nei Israel, esto fue una bendición oculta, y para los egipcios, ya que el clamor salía desde dentro de ellos, era imposible ignorarlo. 

Pero hay otra historia acerca de las ranas en nuestra tradición:

 “Nuestros sabios de bendita memoria decían que cuando el Rey David terminó el Libro de los Salmos, se sintió sumamente satisfecho y dijo ante El Santo Bendito Sea, ‘Es que hay alguna criatura en Tu mundo que entone más cantos y alabanzas que yo?’ En ese mismo momento, una rana se le apareció y le dijo: ‘¡David! No te envanezcas, porque yo canto más canciones y alabanza que tú. No solo eso, sino que se cuentan tres mil parábolas por cada soneto que yo recito’.”

La rana es un símbolo de cómo utilizar nuestra voz adecuadamente, para alabar a D-s y agradecerle sus bondades, pero aún más importante, para clamar contra la injusticia, el dolor y los abusos. 

Ojalá todos prestemos atención a la voz de la rana que susurra dentro de nosotros, motivándonos a asumir nuestra responsabilidad en cada momento de nuestra vida. 


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