Los sueños, el pasado y el futuro

Miketz, la porción de la Torá de esta semana nos relata cómo Yosef, tras 12 años de estar en prisión por un crimen que no cometió, fue llamado ante el faraón. Ahí, él interpretó los sueños del gobernante y, como consecuencia, fue elevado a la más alta posición en el gobierno de Egipto: Se convirtió en Virrey. 

Yosef organizó el país, redefinió la administración y planificó el futuro. Tuvo una buena vida, se casó, tuvo dos hijos y se dio cuenta de que había olvidado la soledad causada por la separación de su padre y el dolor causado por el odio de sus hermanos. Tomó conciencia de que es una nueva versión de sí mismo cuando nació su hijo mayor, y por eso le dio el nombre de Manassé. 

También leemos cómo sus hermanos llegaron a Egipto a comprar alimentos. Yosef se dio cuenta de quiénes eran, pero ellos no lo reconocieron a él. En medio de sentimientos encontrados acerca de cómo manejar esta situación, Yosef creó una serie de tramas que por un lado, hicieron posible que sus hermanos se arrepintieran de lo que le habían hecho y, por otro lado, le permitieron procesar sus propios sentimientos y necesidades emocionales. 

Es obvio que Yosef tenía el don de la administración. El hecho de que desde muy joven criticara a sus hermanos, era porque él era capaz de ver más allá de la rutina y las necesidades diarias, algo que sus hermanos mayores eran incapaces de hacer. 

Las mismas habilidades administrativas y su capacidad de liderazgo hicieron possible que le asignaran la responsabilidad de estar a cargo de la casa de Potifar, the convertirse en el supervisor de la prisión estatal y luego, asumir el control del gobierno del país más poderoso del mundo conocido. ¡El siempre fue capaz de florecer en cualquier lugar que se encontrara!

Esta historia nos muestra que para ser un buen líder, entre otras cosas, debemos ser capaces de soñar. Si no existe el deseo de alcanzar lo que se considera inalcanzable, ¿cómo podemos inspirar a otros a esforzarse un poco más, a crear posibilidades y a ver cómo se realizan milagros, gracias a nuestro propio esfuerzo y perseverancia?

También aprendemos hoy que además de soñar, el líder debe ser capaz de escuchar los sueños de los demás y leer en ellos los miedos, motivaciones y mensajes ocultos que poseen. Solo cuando podemos tomar las visiones, necesidades y aspiraciones de otros y unificarlas con nuestros propios sueños, nos convertimos en lo que realmente estamos destinados a ser. 

Yosef pudo leer las debilidades y miedos del faraón y encontró una solución que, al mismo tiempo, se convertiría en la posibilidad de realizar su propio sueño. 

También aprendemos en esta parashá que el éxito material no lo es todo en la vida. La mayor prueba no es alcanzar estar a la cabeza de los demás, sino cómo estar en paz con nosotros mismos. Todo el oro del mundo no es capaz de dar alivio a un corazón herido, o a un alma solitaria.

Nuestros recuerdos son una fuente maravillosa de fortaleza cuando se trata de aquello que hicimos, resolvimos, vivimos y dejamos en el pasado. Pero esas mismas memorias son fuente de debilidad cuando se trata de asuntos pendientes de clarificar, situaciones sin resolver, emociones no expresadas. 

Yosef nos enseña que no podemos huir de nuestras experiencias personales ni siquiera cuando estamos en posiciones de gran poder.

El pudo fácilmente haberse vengado de sus hermanos, pero se dio cuenta de que probablemente, si ellos no hubieran hecho lo que hicieron, él no hubiera tenido la posibilidad de alcanzar la posición que había logrado. 

Yosef también pudo haber decidido mantener oculta su verdadera identidad, pero ¿podría haber pasado el resto de sus días sin sus raíces? 

Hubo muchas otras opciones que Yosef pudo haber elegido, pero sabía que una herida infectada, para sanar, necesita limpiarse y dejarse expuesta, y eso es lo que él hace finalmente. 

A pesar de estar sufriendo profundamente, se dio cuenta de que solamente enfrentando sus propios fantasmas, podría realizar sus sueños de juventud. 

Entre sus múltiples virtudes, Yosef brilla por ser capaz de ver claramente dentro de sí mismo, aun en medio del poder y la gloria.

El utiliza su habilidad de interpretar sueños para entender lo que no es tan obvio, para mirar profundamente en sus experiencias personales y descubrir que era necesario dejar ir, perdonar, entender la sincronicidad de los eventos y asumir la responsabilidad de cómo crear su propio futuro.

Que podamos aprender de Yosef a florecer en cualquier lugar donde nos encontremos. Que tengamos la fortaleza de enfrentar nuestro pasado y estar agradecidos por todas las vivencias, comprendiendo que contienen las semillas de nuestro futuro. ¡Que tengamos el valor de soñar y construir nuestro propio destino!


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